Etimología de la palabra Sicariato
El término “sicariato” aparece en el imperio romano, cuando en aquella época se desarrollara una afilada daga llamada en latín “sica”, la cual provista de un tamaño ideal, era utilizada para matar o para pasar desapercibida en el interior de la manga del vestido de quien debía dar muerte a una persona por encargo.
Esta daga dio por llamar “sicarius” al oficio y “sicarium” a la persona encargada de ejecutar a un ciudadano romano por orden o contrato. El “sicarium” solía dirigir estos encargos, en contra de los enemigos políticos de su amo; más, el término sicario fue acuñado inicialmente en la lengua italiana del siglo XIV, mientras que el vocablo castellano fue incorporado en el habla latinoamericana apenas en la segunda mitad del siglo XX, a través del uso inicial de crónicas periodísticas, caracterizadas por la marcada intención de separar al asesino común y corriente; al asesino pasional o patológico; y al homicida sesgado por la sed y venganza, del hombre especializado en dar muerte o sicario, vocablo que se encuentra inmerso en una mezcla de admiración y morbo, en cuanto a la capacidad de asesinar a sangre fría y sin remordimiento moral o sentimiento de culpabilidad alguna se refiere, en el que además se exhibe la perversión de un negocio cuya mercadería es nada más y nada menos que la muerte de una persona, con la interrupción de la tranquilidad y la paz social, que son en sí las características que robustece la tesis de que el sicariato no es sinónimo de asesinato, sino más bien, lo que en doctrina se denomina un “paratipo penal”
Actores del sicariato
1.- El contratante
Puede ser una persona aislada que busca solventar un problema causado ya sea por ejemplo por celos, odio, deudas, tierras, pero fuera del marco legal, es por eso que busca contratar una organización delictiva formal o una informal, para que mate a una persona por precio, pago, recompensa, promesa remuneratoria u otra forma de beneficio.
Se entiende por contratante entonces, a cualquier persona que se involucra en un acuerdo y obtiene determinados servicios según las condiciones del acuerdo.
2.- El intermediario
Es el actor que opera como mediador entre el contratante y el victimario, es un personaje clave que hace invisible al sicario frente al contratante y viceversa, lo cual le da un poder muy grande pero también lo pone entre la espada y la pared por el nivel de conocimiento que tiene ante el contratante. Sin embargo, como estos dos actores se necesitan mutuamente hay una relación perversa de convivencia perpetua, pues el contratante se torna muy vulnerable si se salta la instancia de intermediación.
El intermediario, es la persona que media ente dos o más partes, para comerciar, la prestación de un servicio, en este caso el de dar muerte a una persona, previo la consolidación del negocio entre las partes, tanto el que contrata, como el que ejecuta.
3.- El sicario
Es el ejecutante final del objetivo de terminar con la vida de alguien; lo cual le hace altamente vulnerable por el riesgo que corre cuando comete el ilícito.
Se entiende, que es una persona que se dedica a cometer muertes a cambio de dinero, por eso suele decirse que un sicario es un asesino a sueldo o un asesino por encargo.
Los sicarios, por lo tanto, no matan por venganza personal, motivos religiosos, cuestiones políticas o en ocasión de robo, sino que lo hacen por la retribución económica, ya que obviamente, son sujetos que cometen delitos.
4.- La víctima
En este caso es una persona que sufre un daño o perjuicio por culpa ajena o por una causa fortuita.
Cuando el daño es ocasionado por una persona, ésta recibe el nombre de victimario. Por ejemplo: En el caso de un asesinato, la victima sería el sujeto pasivo de la acción.
En un sentido más abstracto, también podríamos decir, que una persona puede ser víctima de sus propias acciones, lo cual ocurre especialmente en individuos que padecen ciertos trastornos de la personalidad.
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