l. La lógica territorial del sicariato
El sicariato en el país no se distribuye equilibradamente, hay una lógica
espacial que se expresa en los siguientes términos:
a) La mayoría de los homicidios cometidos por sicarios son urbanos en
desmedro del campo;
b) Existe una concentración de asesinatos de esta modalidad en la costa y en
la frontera norte, mientras en la sierra (con la excepción de Quito) y en la
amazonía (con excepción de la frontera norte) son prácticamente inexistente o
de menor proporción.
En números absolutos San Lorenzo tiene casi la mitad de los homicidios por
sicariato del país, le sigue Guayaquil y luego Manta, Quevedo, Santo Domingo,
Durán, Machala, Nueva Loja'", y Quito respectivamente.
2. El lugar del crimen.
El sicariato se ejecuta en un espacio donde el homicida saca supremacía sobre
la víctima y pueda escapar sin ser identificado y menos aprendido. Son lugares
donde la víctima no puede protegerse ni solicitar ayuda y donde acostumbra a
acudir, sea por que va o por que llega; por eso la gran cantidad de homicidios
próximos a la vivienda de la víctima.
El sicario estudia los movimientos cotidianos de la víctima, para tomar la
decisión de donde cometer el delito. La sorpresa y el conocimiento del espacio
donde se ejecutará el crimen le otorga al sicario un dominio sobre el escenario
y la víctima. Los eventos que se producen cerca de la casa, dentro del vehículo
y en la calle llevan a la conclusión que el lugar privilegiado para la ejecución del
homicidio es el espacio público y, en segundo término, los lugares propios de la
vida cotidiana: la farmacia, la tienda, el restaurante y la discoteca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario